Un jurado federal de Los Ángeles absolvió el viernes al rapero Lil Durk, ganador de un Grammy, de todos los cargos en un caso de asesinato por encargo derivado de un tiroteo de 2022 que causó la muerte del primo de otro rapero. El veredicto se conoció tras tres días de deliberaciones y un juicio seguido de cerca en el que se presentaron ante el jurado testimonios de colaboradores de la fiscalía, registros financieros y letras de rap. Durk, cuyo nombre legal es Durk Banks, fue absuelto de acusaciones de conspiración, acoso con resultado de muerte y asesinato por encargo, según la Associated Press.

La absolución representa una importante victoria judicial para una de las figuras de mayor éxito comercial de la música drill de Chicago, pero no pone fin al proceso federal en su contra. Banks permanece bajo custodia y tiene previsto enfrentar otro juicio el 5 de octubre por acusaciones de delincuencia organizada relacionadas con asesinato y delitos con armas, informó a Reuters un portavoz de la Fiscalía Federal en Los Ángeles. Esas acusaciones no han sido probadas y Banks se ha declarado no culpable.

El resultado dispar puso de relieve el esfuerzo del jurado por distinguir entre los acusados y los cargos. Los coacusados Deandre Wilson y David Lindsey también fueron absueltos de las acusaciones de asesinato por encargo, pero el jurado los declaró culpables de conspiración para cometer acoso, acoso con un arma considerada peligrosa y acoso con resultado de muerte. El resultado rechazó la teoría central del gobierno contra Banks, pero atribuyó responsabilidad penal por partes del ataque subyacente a los dos hombres juzgados junto con él.

Una emboscada mortal y una cadena de mando en disputa

El caso se centró en una emboscada ocurrida en agosto de 2022 cerca del Beverly Center, en Los Ángeles. Los fiscales dijeron que el objetivo era Tyquian Bowman, rapero de Georgia conocido artísticamente como Quando Rondo, pero los disparos causaron la muerte de su primo Saviay’a Robinson, de 24 años. La fiscalía alegó que Banks ordenó y financió el ataque en represalia por la muerte en 2020 de su amigo y colega rapero de Chicago Dayvon Bennett, conocido como King Von. Banks negó haber dirigido el complot.

Durante el juicio, el gobierno sostuvo que Banks utilizó su dinero, influencia y la infraestructura en torno a su colectivo musical Only the Family para facilitar el ataque. Los fiscales presentaron pruebas relacionadas con viajes, vehículos y otros gastos para tratar de vincularlo con el grupo que siguió a Bowman en Los Ángeles. Una crónica detallada del juicio informó que los fiscales describieron a Banks como el líder indispensable, aunque no lo acusaron de haber disparado personalmente un arma.

La defensa planteó una cadena de mando distinta. Los abogados de Banks argumentaron que Kavon Grant, su exasistente personal, organizó el ataque sin autorización del rapero y utilizó su acceso a las cuentas y los recursos empresariales de Banks. Sostuvieron que Grant y dos participantes confesos que testificaron para el gobierno estaban motivados por sus acuerdos de culpabilidad y la posibilidad de recibir sentencias más leves. Los miembros del jurado no explicaron su razonamiento, pero la absolución de Banks en todos los cargos significa que los fiscales no lograron demostrar su culpabilidad más allá de toda duda razonable en cada cargo presentado.

Los colaboradores de la fiscalía fueron la prueba crucial del juicio

La credibilidad de los testigos colaboradores de la fiscalía se convirtió en el principal punto de disputa del juicio. Grant y otros dos ex coacusados se habían declarado culpables antes de subir al estrado, según una crónica sobre el veredicto. Kacey Hester, uno de los tiradores que admitió su participación, declaró que Banks era responsable de haber puesto al grupo en esa situación. La defensa respondió con declaraciones anteriores y llamadas desde la cárcel que, según afirmó, demostraban que los testigos buscaban maneras de reducir su propia responsabilidad penal.

Esa disputa es importante porque un caso de conspiración suele depender de demostrar un acuerdo y la intención mediante pruebas circunstanciales. Los gastos pueden demostrar que varias personas se desplazaron y actuaron juntas, pero no establecen automáticamente que quien pagó una cuenta conociera el propósito delictivo. Del mismo modo, la posición dentro de una organización musical puede explicar la influencia de una persona sin demostrar que dio una orden de matar. El gobierno necesitaba que los colaboradores establecieran el vínculo entre los recursos asociados con Banks y el supuesto plan.

La defensa intentó romper ese vínculo al presentar a Grant como el organizador alternativo. Destacó testimonios según los cuales tenía acceso al número de Seguro Social, las cuentas bancarias y las tarjetas de crédito de Banks, y argumentó que su control de la logística le permitía actuar en nombre del rapero. La fiscalía respondió que la autoridad de Banks daba coherencia al complot y que la defensa estaba trasladando la culpa a sus subordinados. El veredicto demuestra que el jurado consideró insuficientes las pruebas de la fiscalía contra Banks, no que se hayan refutado todos los hechos descritos durante el juicio.

Las letras de rap volvieron al debate sobre las pruebas

El proceso también reavivó un antiguo debate sobre el uso de la expresión artística en los juicios penales. Los fiscales presentaron letras y videos seleccionados que, según dijeron, esclarecían el estado de ánimo de Banks tras la muerte de King Von. El juez federal de distrito Michael Fitzgerald admitió parte del material, pero limitó otros usos propuestos. Pitchfork informó que el gobierno intentó vincular determinadas canciones con el duelo, las represalias y la supuesta presión para vengar a Bennett.

Los abogados defensores argumentaron que las letras violentas son obras creativas, no confesiones literales, y advirtieron contra la práctica de tratar la imagen artística de un intérprete como si fuera un diario de hechos. Esa preocupación trasciende este proceso. Artistas de rap, académicos y defensores de las libertades civiles llevan años argumentando que las convenciones del género suelen interpretarse de manera más literal en los tribunales que temas comparables en el cine, las novelas policiales u otros tipos de música. Los fiscales, por el contrario, sostienen que las letras pueden ser pertinentes cuando sus detalles o el momento de su publicación las vinculan directamente con otras pruebas.

La absolución no establece una norma jurídica sobre las letras, pero ofrece una advertencia práctica. El jurado vio y escuchó material artístico junto con testimonios y pruebas logísticas, y aun así concluyó que el gobierno no había cumplido con su carga de la prueba contra Banks. Una crónica de Entertainment Weekly señaló que los fiscales también presentaron preparativos de viajes y reservas de hoteles vinculados con Banks. El veredicto sugiere que el contexto y la atribución siguieron siendo decisivos pese al volumen de pruebas.

Un juicio de una celebridad con un costo humano

El juicio se convirtió en un espectáculo público en el exterior del tribunal del centro de Los Ángeles. Simpatizantes vestidos con prendas que decían “Free Durk” se congregaron allí, creadores de contenido transmitieron en vivo las novedades y artistas como Ye y Machine Gun Kelly se presentaron durante el proceso. Esa atención reflejó la relevancia de Banks: su colaboración con J. Cole, “All My Life”, ganó el Grammy de 2024 a la mejor interpretación de rap melódico y ayudó a confirmar su transición de pionero regional del drill a estrella de gran difusión.

Sin embargo, la atención sobre la celebridad puede ocultar la pérdida que está en el centro del caso. Robinson murió a plena luz del día mientras viajaba con Bowman, quien sobrevivió. Nada en la absolución de Banks cambia el hecho de la muerte de Robinson, y las condenas contra Wilson y Lindsey demuestran que el jurado concluyó que el gobierno había probado la responsabilidad de dos acusados por delitos relacionados con el acoso. El veredicto dividido no admite una narrativa sencilla de reivindicación total para todos los acusados ni de aceptación completa de la versión de la fiscalía.

También ilustra por qué los veredictos deben describirse cargo por cargo. La crónica de Vulture enumeró los cinco cargos federales que enfrentaba Banks, entre ellos dos teorías de asesinato por encargo y tres delitos relacionados con el acoso. Fue absuelto de todos. Wilson y Lindsey, sin embargo, recibieron veredictos distintos por el mismo episodio general. Cada conclusión se aplica únicamente al acusado y al cargo correspondiente.

Lo que la absolución resuelve y lo que no

Para Banks, la consecuencia inmediata es paradójica. Ganó el caso que contenía la acusación pública más grave en su contra, pero no salió de prisión. El proceso federal pendiente alega un patrón más amplio de actividades de delincuencia organizada e incluye cargos relacionados con asesinato y armas de fuego. Esos cargos fueron separados del juicio recién concluido, lo que significa que otro jurado evaluará una teoría jurídica y un conjunto de pruebas diferentes.

Tras el veredicto, los fiscales dijeron estar decepcionados con el resultado para Banks, aunque señalaron las condenas de sus coacusados. La decisión del gobierno de seguir adelante con el caso de octubre garantiza que continuará la incertidumbre jurídica en torno a su carrera. Sería prematuro intentar inferir el resultado de ese juicio a partir de la absolución del viernes: la carga de la prueba sigue correspondiendo a los fiscales y Banks conserva la presunción de inocencia respecto de cada cargo pendiente.

La industria del entretenimiento tendrá ahora que distinguir entre un veredicto definitivo y un proceso penal inconcluso. La decisión del viernes elimina los cargos de asesinato por encargo y acoso que fueron presentados ante este jurado, un resultado con consecuencias sustanciales para la reputación de Banks y su posible exposición penal. No determina cuándo podría ser liberado, cómo podrían cambiar sus planes de grabación y giras ni si el gobierno podrá probar el caso de delincuencia organizada. Por ahora, el hecho más claro es también el más acotado: Lil Durk fue declarado no culpable de los cargos juzgados este mes en Los Ángeles.