Hollywood cerró su mejor verano registrado en Norteamérica, un logro impulsado por un pequeño grupo de éxitos mundiales con una permanencia inusualmente prolongada y por un calendario de estrenos lo bastante amplio como para mantener el regreso del público desde mayo hasta el Día del Trabajo. La cifra principal es impactante: la venta de entradas durante el verano alcanzó aproximadamente $4,76 mil millones en el mercado nacional, con lo que superó ligeramente el récord nominal establecido en 2013. Sin embargo, el resultado se entiende mejor como evidencia de una demanda renovada por ir al cine, no como prueba de que todos los segmentos del negocio se hayan recuperado por completo.
Un récord
La temporada de verano de 2026 generó aproximadamente $4,761 mil millones en ingresos de taquilla en Estados Unidos y Canadá entre el 1 de mayo y el 7 de septiembre, según cifras difundidas por The Guardian. Esa cifra superó por poco los $4,756 mil millones recaudados en el periodo comparable de 2013. La diferencia es pequeña, pero alcanzar un nuevo máximo nominal es importante para una industria que pasó gran parte de los últimos seis años lidiando con el cierre de salas durante la pandemia, interrupciones en la producción y cambios en los hábitos de consumo de contenidos en el hogar.
La comparación también requiere cautela. La temporada de verano de 2026 duró 130 días debido a la ubicación del Día del Trabajo en el calendario, frente a 123 días en 2013, según Entertainment Weekly. Los precios de las entradas también son más altos que hace 13 años y los formatos prémium representan ahora una mayor proporción de los ingresos. Por lo tanto, un récord nominal de ventas no significa que se haya vendido la misma cantidad de entradas. Lo que sí demuestra es que los consumidores estuvieron dispuestos a gastar una cantidad de dólares sin precedentes cuando los estudios ofrecieron una combinación sostenida de estrenos de gran escala.
Dos pilares
La principal historia comercial del verano fue el desempeño conjunto de Spider-Man: Brand New Day, de Sony, y The Odyssey, de Universal. La película más reciente de Spider-Man se mantuvo en el primer lugar de la taquilla nacional durante seis fines de semana consecutivos, una racha que solo otro estreno ha igualado en esta década. Recaudó cerca de $18 millones durante el último fin de semana del verano y elevó su total mundial a aproximadamente $2,4 mil millones, según The Associated Press.
The Odyssey, de Christopher Nolan, ofreció un segundo atractivo de larga duración, en lugar de limitarse a un gran fin de semana de estreno. La película terminó el verano con alrededor de $1,63 mil millones en todo el mundo. Su éxito fue especialmente significativo porque no era una nueva entrega de una franquicia cinematográfica establecida, aunque adaptaba una de las obras más conocidas de la literatura occidental y contaba con un director destacado y un elenco de renombre.
Juntas, las dos películas dieron a las salas algo que con frecuencia les ha faltado en los últimos años: grandes títulos que siguieron vendiendo entradas mucho después de su estreno. Esa permanencia ayudó a estabilizar la asistencia semanal, respaldó los precios de los formatos prémium y dio a los exhibidores una base más sólida para la venta de alimentos y bebidas y las visitas repetidas. También redujo la dependencia de un solo fin de semana festivo o de un repunte inicial durante el estreno.
Mayor variedad
La temporada no fue únicamente un fenómeno de dos películas. Toy Story 5, Michael y The Super Mario Galaxy Movie superaron cada una los $1 mil millones a nivel mundial, mientras que películas más pequeñas encontraron nichos rentables al margen de las franquicias más grandes. El recuento del verano de The Guardian señaló que producciones de terror de menor presupuesto, como Backrooms y Obsession, lograron destacar junto con los grandes estrenos. Esa combinación es importante porque las salas necesitan estrenos dirigidos a públicos y rangos de precios distintos, no solo unas cuantas películas concebidas como grandes acontecimientos.
Agosto fue particularmente sólido, con una recaudación nacional de alrededor de $1,28 mil millones, y cada mes entre mayo y agosto superó los $1 mil millones, según un resumen de datos de la industria publicado por Barron’s. La constancia sugiere que los estudios evitaron algunos de los vacíos en el calendario de estrenos que debilitaron veranos anteriores tras la pandemia.
Al mismo tiempo, el mercado siguió siendo selectivo. Varias secuelas y producciones basadas en propiedades conocidas no alcanzaron el desempeño que exigían sus presupuestos. El éxito de un puñado de títulos dominantes puede hacer que el mercado en general parezca más saludable que la película promedio. Para los estudios, la lección no es simplemente que las franquicias triunfan. Es que el público sigue distinguiendo con claridad entre las películas que considera acontecimientos cinematográficos y aquellas que está dispuesto a esperar para ver en casa.
Pantallas prémium
La exhibición en gran formato fue una parte importante de la historia de los ingresos. IMAX informó que The Odyssey había alcanzado $346,4 millones en ingresos mundiales en salas IMAX a mediados de agosto, lo que amplió la ventaja que, según la compañía, mantenía la película como el estreno más taquillero del formato. La actualización continua de la empresa está disponible en su sitio oficial. A comienzos de septiembre, otros reportes situaban aún más alto el total de la película en IMAX.
Las pantallas prémium ayudan a explicar cómo los ingresos pueden crecer más rápido que la asistencia. El público paga más por IMAX, salas de gran formato, sonido mejorado y otras prestaciones, lo que permite que un número menor de películas muy esperadas genere ingresos desproporcionadamente altos. Para los exhibidores, esos formatos pueden mejorar la rentabilidad y, al mismo tiempo, ofrecer una clara diferencia frente al consumo en el hogar. Para los cineastas y los estudios, también pueden influir en las decisiones de producción y mercadotecnia, ya que los proyectos se diseñan y promocionan en torno al espectáculo.
La estrategia tiene límites. La capacidad de las salas prémium es finita y el modelo favorece a las películas capaces de ocupar las mejores pantallas durante varias semanas. Cuando varios grandes estrenos llegan con poca diferencia entre sí, las salas deben reasignar rápidamente esos auditorios. Las películas más pequeñas pueden beneficiarse del flujo de público que rodea a los grandes éxitos, pero también pueden perder funciones y visibilidad.
Impulso
La taquilla siguió sumando ingresos después del cierre del recuento oficial del verano. El 9 de septiembre, Spider-Man: Brand New Day había alcanzado $925,97 millones en el mercado nacional después de 41 días y todavía se proyectaba en 3.520 salas, según la clasificación diaria de The Numbers. Esa continuidad ilustra cómo los títulos más sólidos del verano mantienen el impulso en el otoño, en lugar de desaparecer inmediatamente después del Día del Trabajo.
El desempeño internacional también fortaleció la temporada. Las películas más importantes encontraron públicos considerables en Europa, Asia y América Latina, lo que distribuyó su riesgo comercial más allá de Norteamérica. The Guardian informó de una asistencia récord o cercana a niveles récord en varios mercados europeos y de un fuerte aumento interanual de la asistencia a los cines del Reino Unido durante agosto. Un estreno cinematográfico coordinado a escala mundial sigue siendo una de las pocas formas en que una producción de entretenimiento puede convertirse en un acontecimiento cultural compartido entre distintos mercados en un periodo breve.
Sin embargo, esa escala mundial puede ocultar diferencias regionales. Los tipos de cambio, los precios de las entradas, los calendarios locales de estreno y el acceso desigual a pantallas prémium afectan los ingresos. La recaudación mundial es útil como medida de alcance, pero no mide directamente las ganancias. Aún deben contabilizarse los gastos de mercadotecnia, los costos de producción y la proporción de los ingresos que retienen las salas.
La prueba
El verano récord mejora la posición de la industria de cara a los últimos cuatro meses de 2026. Los ingresos nacionales acumulados en el año habían superado los $7,38 mil millones y se situaban más de 20 por ciento por encima del nivel comparable de 2025, según Barron’s. Una sólida cartelera de otoño y de la temporada festiva podría acercar al mercado anual a hitos que parecían improbables durante los años más lentos de la recuperación.
Pero la prueba más duradera será determinar si los estudios pueden repetir la amplitud y el ritmo de esta temporada sin depender de múltiples casos atípicos históricos. El total de 2026 recibió el impulso de dos de las películas más taquilleras jamás estrenadas y de un periodo inusualmente largo para contabilizar el verano. La asistencia ajustada por inflación sigue siendo un parámetro más exigente que los ingresos nominales, y el negocio aún necesita una oferta confiable de dramas, comedias, películas de suspenso y producciones familiares de presupuesto medio.
Por ahora, el verano ofrece evidencia clara de que la asistencia a las salas todavía puede aumentar cuando el público encuentra razones convincentes para salir de casa. Las películas concebidas como grandes acontecimientos atrajeron a las mayores multitudes, las pantallas prémium elevaron los ingresos y un calendario constante mantuvo el impulso. El próximo desafío de Hollywood es convertir una temporada excepcional en un modelo operativo que pueda repetirse, en lugar de tratar un solo récord como el final de su recuperación.