Los empleadores de EE.UU. añadieron 162.000 puestos de trabajo en agosto, más de cinco veces el aumento mensual promedio del año anterior, mientras el desempleo se mantuvo en 4,1%. El informe de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS), publicado el viernes, mostró el mayor aumento de las nóminas en cinco meses y revirtió buena parte de la debilidad que había hecho parecer que julio sería el primer mes con pérdida de empleos desde 2020.

El repunte fue mucho mayor de lo que esperaban los economistas. Un sondeo de Reuters apuntaba a 56.000 puestos de trabajo y ninguna previsión superaba los 121.000. Las cifras de junio y julio se revisaron al alza en un total combinado de 55.000, lo que convirtió la caída de 23.000 reportada inicialmente para julio en un aumento de 21.000. El promedio de tres meses subió a 71.000, una mejora, aunque todavía modesta según los parámetros recientes.

La combinación da a la Reserva Federal mayor confianza en que las tasas más altas no han quebrado el mercado laboral, aun cuando la inflación sigue por encima de la meta. Para los trabajadores, el panorama es menos concluyente: la participación se recuperó, pero el crecimiento salarial se desaceleró, el desempleo de larga duración aumentó y la contratación siguió concentrada. Agosto parece un repunte, pero aún no demuestra una aceleración generalizada.

Los restaurantes y las escuelas impulsaron el aumento

El sector de ocio y hospitalidad añadió 62.000 puestos de trabajo, incluidos 59.000 en restaurantes y bares. La educación de los gobiernos locales sumó 42.000 tras una caída en julio, y el empleo público total aumentó en 35.000. En conjunto, el ocio y la hospitalidad y el sector público representaron más de 60% del aumento neto del mes. Algunos economistas dijeron a Reuters que el ajuste estacional podría haber trasladado empleo escolar de julio a agosto, en vez de reflejar un cambio repentino en la demanda subyacente.

El resto del informe también mostró avances. La construcción añadió 22.000 puestos de trabajo, la manufactura ganó 16.000 y los servicios profesionales y empresariales aumentaron en 10.000. La atención médica sumó 13.000, pero esa cifra fue menos de la mitad de su incremento mensual promedio durante el año anterior. El gráfico oficial por sectores mostró crecimiento del empleo en 55,6% de los sectores, la proporción más amplia desde diciembre de 2024.

Hubo claros puntos débiles. El empleo en el sector de la información cayó en 23.000, con pérdidas en edición, cine, grabación de sonido y radiodifusión. Las actividades financieras perdieron 11.000 puestos de trabajo, principalmente en finanzas y seguros. Los datos del gobierno miden dónde cambiaron las nóminas, no por qué desaparecieron los puestos.

En agosto, la semana laboral promedio del sector privado también se alargó 0,1 horas, a 34,4 horas, su mayor nivel desde marzo de 2024. En ocasiones, los empleadores amplían las horas del personal antes de comprometerse a contratar, por lo que este cambio refuerza la señal de repunte. Sin embargo, una sola variación puede ser volátil cuando los calendarios escolares y la dotación de personal de verano en los restaurantes generan grandes ajustes estacionales.

Más estadounidenses se incorporaron a la fuerza laboral

La tasa de desempleo se mantuvo en 4,1% pese a que la fuerza laboral creció en 683.000 personas. El empleo medido por la encuesta de hogares aumentó en 569.000 tras dos meses de descensos, y la tasa de participación subió a 61,6% desde 61,4%. Esto es alentador porque el desempleo puede mantenerse bajo por una razón negativa cuando las personas dejan de buscar trabajo; en agosto, más personas ingresaron o regresaron a la fuerza laboral sin elevar la tasa de desempleo.

Otros indicadores mejoraron. El número de personas que trabajaban a tiempo parcial porque no podían conseguir jornadas de tiempo completo cayó en 414.000, a 4,4 millones. La medida más amplia del desempleo, que incluye a esos trabajadores y a las personas vinculadas marginalmente a la fuerza laboral, bajó a 7,7%, su nivel más bajo en más de un año, según el análisis de AP.

La participación sigue por debajo del nivel de 62,1% registrado al comienzo de 2026, y la relación empleo-población fue de 59,1%. El número de personas desempleadas durante al menos 27 semanas aumentó en 159.000, a 1,9 millones, o 27% del total de desempleados. La duración mediana del desempleo subió a 11,4 semanas desde 10,5 semanas en julio.

Ese patrón corresponde a un mercado en el que las empresas se resisten tanto a contratar como a despedir. Otros datos de JOLTS correspondientes a julio mostraron 7,3 millones de vacantes, 5,1 millones de contrataciones, 3,1 millones de renuncias y 1,7 millones de despidos y ceses, todos con pocos cambios. Una tasa de contratación de 3,2% y una tasa de renuncias de 1,9% sugieren que cambiar de empleo sigue siendo difícil.

El crecimiento salarial se desaceleró por debajo de la inflación

El salario promedio por hora aumentó 10 centavos, o 0,3%, en agosto, a $37,75. En 12 meses, la remuneración subió 3,1%, por debajo del 3,2% de julio y al ritmo anual más lento desde mayo de 2021. Los trabajadores de producción y sin funciones de supervisión recibieron un aumento mensual de 11 centavos, a $32,53. Un crecimiento salarial más lento reduce el riesgo de una espiral de salarios y precios, pero también deja el poder adquisitivo de los hogares expuesto al próximo dato de inflación.

El último informe disponible del índice de precios al consumidor (IPC) mostró que los precios al consumidor aumentaron 3,4% en el año terminado en julio, incluido un incremento de 14,7% en la energía y de 3,0% en los alimentos. Las cifras anuales de salarios y precios abarcan periodos ligeramente distintos, por lo que no permiten calcular con precisión el salario real. Aun así, muestran por qué un aumento nominal de la remuneración que antes parecía holgado ahora ofrece menos protección frente a los costos de los hogares.

Los restaurantes y bares aportaron más de un tercio del aumento de las nóminas, mientras comer fuera del hogar costaba 3,4% más que un año antes. Los trabajadores se benefician cuando las empresas de servicios añaden turnos, pero los consumidores y los empleadores absorben al mismo tiempo mayores costos laborales, alimentarios y energéticos. Por lo tanto, un informe sólido de empleo no puede resolver por sí solo si el crecimiento es sostenible sin un nuevo repunte de la inflación.

La Fed enfrenta una decisión más difícil en septiembre

Antes del informe del viernes, los mercados estaban divididos sobre si la Fed elevaría su tasa de referencia desde el rango actual de 3,50% a 3,75%. Después, los precios de los futuros implicaban una probabilidad aproximada de 61% de un aumento de un cuarto de punto en la reunión del 15–16 de septiembre, frente a 52%, según datos del mercado. Los rendimientos de los bonos del Tesoro subieron, las acciones cayeron y el dólar se fortaleció mientras los inversionistas reducían sus apuestas por una política monetaria más flexible.

Los objetivos de empleo y estabilidad de precios de la Fed apuntan en direcciones distintas. El sólido crecimiento de las nóminas da margen a las autoridades para enfrentar la inflación. Pero el crecimiento salarial se está moderando, el desempleo se mantiene estable y el aumento dependió de manera inusual de los restaurantes y las escuelas públicas. Subir las tasas podría agravar el desempleo de larga duración; esperar podría permitir que las presiones sobre los precios impulsadas por la energía se propaguen.

Citigroup aplazó su previsión del próximo recorte de tasas desde finales de 2026 hasta junio de 2027, al argumentar que las condiciones del empleo parecen lo suficientemente estables como para que la Fed se concentre en la inflación. Se trata de una previsión, no de una decisión de política monetaria. El calendario de reuniones del banco central confirma las fechas de septiembre; sus funcionarios afirman que las decisiones dependen de los nuevos datos.

El presidente Donald Trump ha seguido exigiendo tasas más bajas, mientras los sólidos datos de empleo reavivaron entre los mercados los argumentos a favor de un aumento. La pregunta para las autoridades es si la demanda puede soportar restricciones adicionales y si la inflación es lo suficientemente persistente como para justificarlas.

Un solo informe no puede establecer una tendencia

La próxima prueba llegará con los datos de precios al consumidor y al productor de agosto, en la semana previa a la reunión de la Fed. Un informe benigno de inflación reforzaría el argumento de que el crecimiento salarial moderado y el aumento de la participación permiten que las autoridades esperen. Un informe más elevado, especialmente si muestra presiones sobre los precios más allá de la energía, convertiría el aumento de 162.000 puestos en evidencia de que la economía puede soportar otra alza.

La revisión al alza de 55.000 para junio y julio cambió el relato del verano, y la cifra de agosto será revisada dos veces a medida que lleguen más respuestas de los empleadores. Los efectos estacionales en restaurantes y escuelas podrían desvanecerse. La interpretación más defendible es que el mercado laboral recuperó impulso, pero sigue siendo desigual: más estadounidenses encontraron trabajo, aunque quienes buscan empleo todavía enfrentan contrataciones lentas y búsquedas más prolongadas.

Para los hogares, el resultado práctico dependerá de si los avances se extienden a sectores con mejores salarios y se mantienen por encima de los precios. Para la Fed, el informe del viernes eliminó la urgencia de respaldar el empleo y restableció la opción de subir las tasas en septiembre. Los datos de inflación decidirán si las autoridades usan esa opción; el informe de empleo de septiembre determinará si agosto fue un punto de inflexión o simplemente un mes sólido dentro de un mercado laboral más lento.