El 83.º Festival Internacional de Cine de Venecia abrió el miércoles con 21 películas en competencia por el León de Oro, solo una dirigida por una mujer, y con una presencia considerablemente menor de producciones de estudios de Hollywood que en las últimas temporadas de premios. El director del festival, Alberto Barbera, dijo que los estudios estadounidenses están haciendo menos películas, pero más costosas, y están cada vez menos dispuestos a arriesgarse con estrenos caros, según Reuters.

El repliegue no ha dejado vacío el Lido de Venecia. El festival, que se extenderá hasta el 12 de septiembre, recibió una cifra récord de 4.500 obras postuladas y conformó un programa encabezado por cineastas consagrados, entre ellos Danny Boyle, Martin McDonagh, Werner Herzog, Lee Chang-dong y Hirokazu Kore-eda. George Clooney y Ellen Burstyn recibirán reconocimientos a la trayectoria, mientras se espera la asistencia de Robert Pattinson, Penélope Cruz, Javier Bardem y otras estrellas.

Lo que cambió es el equilibrio del programa. Las películas respaldadas por grandes estudios y concebidas para competir por el Óscar han cedido espacio a largometrajes internacionales y documentales sobre Gaza, Ucrania, el control migratorio, los multimillonarios y la inestabilidad democrática. Este giro convierte a Venecia en un indicador particularmente visible de dos movimientos simultáneos: Hollywood está reduciendo la producción y gestionando el riesgo con mayor rigor, mientras cineastas ajenos al sistema de los grandes estudios producen a gran escala obras de contenido político.

Las crisis contemporáneas ocupan un lugar central

“Ink”, el drama de Boyle sobre la adquisición en 1969 del diario británico The Sun por Rupert Murdoch, inauguró el festival después de la ceremonia del miércoles. El festival describe su misión oficial como la promoción del cine como arte, entretenimiento e industria, en un espíritu de libertad y diálogo. La selección de este año da un sentido inusualmente concreto a ese lenguaje al situar el poder mediático, la guerra y la migración como temas centrales, en lugar de relegarlos a secciones especializadas.

Barbera dijo que cuatro obras seleccionadas abordan a Israel, Gaza o Palestina. Otros títulos de no ficción incluyen “Musk”, de Alex Gibney, de casi cuatro horas; “They’re Here”, de Laura Poitras y Rachel Lauren Mueller, sobre redadas migratorias en Minnesota; y la continuación de un proyecto de Julia Loktev que sigue a periodistas rusos independientes en el exilio. Esta concentración no fue producto de un único tema encargado por el festival; Barbera dijo que las crisis contemporáneas aparecieron de manera recurrente entre las miles de películas presentadas.

La distinción es importante porque la programación de un festival refleja lo que los cineastas terminaron meses o años antes, no una respuesta inmediata a los titulares de esta semana. Aun así, el programa muestra qué proyectos terminados consideran los programadores capaces de atraer ahora la atención internacional. La AP informó que Venecia está situando el debate y la confrontación como parte del propósito del evento, aunque las controversias en torno a determinadas películas demuestran que selección no equivale a consenso.

Hollywood produce menos y gasta con cautela

La explicación de Barbera coincide con datos de la industria más allá de Venecia. El gasto mundial en producción de cine y televisión cayó 6% interanual, a US$8,7 mil millones, en el primer trimestre de 2026, mientras la cantidad de proyectos que iniciaron su producción disminuyó 7%, a 332. Esas cifras, resumidas por Entertainment Partners a partir de una investigación de ProdPro, reflejan que menos proyectos están ingresando al proceso que finalmente abastece a cines, servicios de streaming y festivales.

La contracción no se distribuye de manera uniforme. Las perspectivas de ProdPro para 2026 concluyeron que el inicio de largometrajes aumentó 19% en 2025, con el crecimiento concentrado en proyectos con presupuestos inferiores a US$40 millones, mientras el inicio de series cayó 7% y se mantuvo aproximadamente 23% por debajo del máximo de gasto de 2022. El patrón favorece a largometrajes independientes de menor costo, del tipo que los festivales pueden impulsar, al tiempo que reduce el volumen de costosas películas de estudio que requieren grandes campañas de mercadeo y estrategias de estreno gestionadas cuidadosamente.

Los Ángeles ofrece un indicador local del mismo reajuste. La producción en locaciones cayó a 4.711 días de rodaje en el segundo trimestre, casi 13% por debajo del año anterior, según FilmLA, incluso después de que California ampliara los incentivos destinados a retener producciones. Una disminución de los rodajes locales no demuestra por sí sola que los estudios hayan abandonado Venecia, porque las producciones pueden trasladarse a otros lugares. Sí muestra que el centro tradicional de la industria opera por debajo de niveles anteriores mientras las compañías redirigen proyectos entre distintas locaciones que compiten por atraerlos.

La fuerte venta de entradas no elimina el riesgo de producción

El repliegue puede parecer contradictorio porque los ingresos de taquilla han mejorado. La recaudación nacional alcanzó US$6,2 mil millones hasta el 2 de agosto, 15% por encima del mismo punto de 2025, después de que “Spider-Man: Brand New Day” y “The Odyssey” contribuyeran a generar el fin de semana de estreno con mayor recaudación registrado. El análisis de taquilla de Reuters también concluyó que los formatos prémium y el alza de los precios de las entradas contribuyeron al crecimiento de los ingresos, aunque en términos generales menos personas acudían al cine.

Esa combinación explica por qué los estudios pueden disfrutar de un año sólido y, a la vez, mantener la cautela. Un pequeño número de éxitos costosos puede elevar los ingresos totales, pero un fracaso caro todavía genera grandes pérdidas, y la menor cantidad de estrenos aumenta la importancia de cada lanzamiento. Venecia añade otra incertidumbre: las primeras reseñas pueden dar impulso a una campaña de premios, pero también pueden consolidar una narrativa negativa semanas antes de que una película llegue al público de pago. Barbera citó la dura recepción de la secuela de “Joker” de 2024 como una advertencia que los estudios tienen presente.

La producción cinematográfica tampoco se está contrayendo en todas partes. La Organización Mundial de la Propiedad Intelectual contabilizó un récord de 9.628 largometrajes producidos en todo el mundo en 2024, 2,4% por encima del máximo anterior. El hallazgo de la OMPI precede a la más reciente caída del gasto y mide títulos, no presupuestos, pero establece un contrapunto importante: el repliegue de Hollywood no equivale a una desaparición mundial de la producción cinematográfica. Más países y productores independientes pueden generar películas incluso cuando el capital se concentra en menos grandes proyectos estadounidenses.

Venecia conserva su influencia sin controlar los premios

La importancia del festival radica en parte en su calendario. Venecia da inicio al circuito otoñal que continúa por Telluride, Toronto y Londres, lo que ofrece a los distribuidores una primera oportunidad para conseguir reseñas, ventas y atención durante la temporada de premios. Ganadoras recientes del León de Oro, entre ellas “Poor Things” y “Nomadland”, se convirtieron después en importantes contendientes a los Premios de la Academia, pero la relación es selectiva. Un premio en Venecia o un estreno recibido con entusiasmo puede ayudar a una campaña; ninguno garantiza una distribución amplia, éxito de taquilla ni una nominación al Óscar.

La presencia de estrellas este año también muestra que Hollywood se ha replegado de forma selectiva, no que haya desaparecido. “Ink” llega con un director y un elenco destacados, mientras “Wild Horse Nine”, de McDonagh; “Primetime”, con Pattinson; y “Bunker”, de Florian Zeller, conservan elementos conocidos de la temporada de premios. La diferencia es que ningún bloque nutrido de estrenos de grandes estudios domina la programación. Por lo tanto, los largometrajes internacionales y los documentales reciben una mayor proporción de la atención que, de otro modo, absorbería una cartelera saturada de producciones de Hollywood.

El giro podría beneficiar a los distribuidores que buscan adquisiciones distintivas, pero las consecuencias comerciales solo se conocerán después de las reseñas, las ventas y los planes de estreno. La atención de los festivales mide actividad, no demuestra aceptación por parte del público. La pregunta central para la industria es si las películas internacionales y de enfoque político pueden transformar la visibilidad en el Lido en financiamiento, distribución y un público sostenido más allá de las salas especializadas y las audiencias de festivales.

La brecha de género complica el giro global

El mayor énfasis internacional de Venecia está acompañado por una marcada contracción de la representación femenina en su competencia principal. La cineasta danesa-egipcia May el-Toukhy es la única mujer que dirige una de las 21 películas que compiten por el León de Oro, frente a seis películas dirigidas por mujeres en la competencia de 2025, según Variety. Barbera reconoció el desequilibrio como un problema grave, aunque señaló que las mujeres tuvieron una representación más sólida como directoras en las secciones paralelas.

La comparación no permite determinar por qué se aceptaron o rechazaron películas específicas, y un solo año no puede definir el rumbo del festival a largo plazo. Sí muestra que un programa presentado como una respuesta amplia a la vida contemporánea puede ampliar su alcance geográfico y político mientras restringe el acceso a su plataforma más prestigiosa. La competencia por el León de Oro influye en el financiamiento, las reseñas y la visibilidad profesional, lo que hace que su composición sea sustancialmente distinta de la representación en otras secciones del programa.

Los próximos 11 días pondrán a prueba ambos lados del nuevo equilibrio de Venecia. Las reseñas y los acuerdos de distribución mostrarán si la menor presencia de los estudios crea oportunidades duraderas para los largometrajes y documentales internacionales, mientras los premios del 12 de septiembre revelarán qué obra elige destacar el jurado presidido por Maggie Gyllenhaal. Lo que la apertura ya deja claro es más acotado, pero significativo: la cautela de Hollywood en materia de producción ha desplazado el centro de gravedad del festival, y el cine político mundial ha ocupado el espacio que quedó vacante.