El río White en Anderson, Indiana, alcanzó los 24,9 pies la madrugada del sábado y rompió un récord de inundación vigente desde 1913, según datos de la NOAA confirmados por AccuWeather. Para la noche del domingo 16 de agosto de 2026, las autoridades estatales habían confirmado al menos siete muertes relacionadas con la tormenta desde que comenzó a llover cinco días antes, según AP. El desastre muestra cómo un solo sistema de tormentas de lento desplazamiento, que dejó más de 11 pulgadas de lluvia en algunos lugares, puede desbordar la infraestructura fluvial diseñada con base en parámetros de hace un siglo que un clima más cálido y lluvioso supera ahora de manera habitual.
Un río que superó su propio récord histórico
El origen de las inundaciones se remonta al 11 de agosto, cuando un derecho y una serie de tormentas eléctricas quedaron estacionados sobre el centro y el este de Indiana, según datos del NWS. Algunos condados registraron de seis a doce pulgadas de lluvia en cuestión de días, lo que saturó un suelo ya reblandecido por un verano lluvioso. El río White, que atraviesa Anderson, Noblesville e Indianápolis antes de desembocar en el Wabash, respondió superando todas las marcas de su historial de mediciones. En Noblesville, el río llegó a 24,6 pies, muy por encima del récord de 23,8 pies establecido en marzo de 1913, según el alcalde Jensen, quien calificó los dos días anteriores de «inéditos en esta comunidad». En Anderson, el nivel máximo llegó a 24,93 pies, más de un pie por encima de la antigua marca de 23,6 pies, según AccuWeather. El alcalde de Indianápolis, Joe Hogsett, describió las inundaciones río abajo como las peores que la ciudad había sufrido en más de tres décadas, según AP.
La comparación con 1913 no es casual. La inundación de aquella primavera causó la muerte de unas 200 personas en Indiana y desplazó a cerca de 200.000 residentes en todo el estado, lo que la convirtió en uno de los desastres naturales más mortíferos de su historia, según USA Today. En parte como respuesta a aquel desastre, los ingenieros construyeron diques, muros de contención y terraplenes de protección en la zona de Broad Ripple. Esos sistemas fueron puestos directamente a prueba esta semana: según informes, las aguas alcanzaron la parte superior del proyecto del dique Warfleigh, que protege cerca de 1.400 viviendas y 200 negocios en el vecindario Broad Ripple de Indianápolis, de acuerdo con la NOAA.
Siete vidas perdidas en distintos condados
Las siete muertes confirmadas ocurrieron en distintos puntos del estado, en lugar de concentrarse en un solo lugar, lo que refleja cómo los peligros de la tormenta variaron de una zona a otra. En el condado de Henry, el ciclista James Briar, de 31 años, murió tras aparentemente rodear una barricada y caer en un socavón abierto en una carretera arrasada por el agua, según el forense del condado de Henry, Brian Clark, citado por IndyStar. En el condado de Jennings, un niño de 4 años murió el martes cuando un árbol atravesó su dormitorio durante los fuertes vientos, según el subjefe del condado de Jennings, Cody Low, quien declaró a los periodistas: «Esto es, obviamente, inesperado. No hay nada que podamos decir para mejorar la situación. Saldremos adelante como comunidad», según AP.
En el condado de Delaware, dos residentes murieron en incidentes distintos relacionados con el aumento del nivel del agua. Matthew Morey, de diecinueve años, recién graduado de la secundaria y próximo a ingresar a la Universidad Purdue, se ahogó después de saltar con unos amigos desde un puente al crecido río Mississinewa; su cuerpo fue recuperado tres días después, según IndyStar. El sheriff del condado de Delaware, Tony Skinner, declaró: «No hay palabras que puedan aliviar el dolor de perder a un hijo. Nuestros corazones están con la familia, los amigos y los compañeros de clase de Matthew, y con todos los que lo conocieron y amaron». En el mismo condado murió Stephanie Sallee, de 58 años, hallada sin vida junto a su perro en un maizal después de que, al parecer, su automóvil fuera arrastrado fuera de una carretera inundada. También se confirmaron otras muertes en los condados de Lake, Porter y LaPorte, en el noroeste del estado, una zona afectada principalmente por vientos en línea recta que alcanzaron 99 millas por hora en Gary, más que por inundaciones fluviales, según el gobernador Braun.
Rescates, evacuaciones y una red eléctrica bajo presión
Hasta el sábado, los equipos del Departamento de Bomberos de Indianápolis habían realizado cerca de 95 rescates acuáticos y recuperado a 45 mascotas varadas, según la portavoz del departamento Rita Reith, citada por autoridades locales. Más de 400 residentes fueron evacuados tan solo del vecindario Ravenswood, y también hubo evacuaciones en Broad Ripple y en un centro de vida asistida de Carmel, según autoridades municipales. En todo el estado se realizaron más de 350 evacuaciones adicionales fuera de Indianápolis, principalmente en el condado de Delaware, según WFYI.
Los cortes de electricidad agravaron el peligro. En su punto máximo, los apagones afectaron a más de 300.000 clientes en todo el estado, mientras los vientos del derecho derribaban tendidos eléctricos en el noroeste al mismo tiempo que las aguas subían en el este y el centro de Indiana, según registros estatales. Para la noche del domingo, cerca de 130.000 clientes seguían sin electricidad mientras los equipos de las compañías de servicios trabajaban en carreteras obstruidas por escombros, según AP. Frank Gounder, fabricante de muebles en el norte de Indianápolis, dijo a AP que encontró cerca de dos pies de agua en su casa y taller, lo que dañó piezas artesanales en distintas etapas de elaboración. Su caso ilustra, a pequeña escala, las pérdidas que ahora se contabilizan casa por casa en todo el estado.
Una respuesta estructural, no una falla aislada
El gobernador Mike Braun declaró una emergencia por desastre en todo el estado el 13 de agosto, movilizó a la Guardia Nacional de Indiana y destinó a la respuesta el fondo estatal de reserva para emergencias, de $1,14 mil millones, según su orden. Al día siguiente solicitó una declaración federal de emergencia, y el presidente Trump la aprobó la noche del sábado tras una llamada telefónica entre ambos. La medida liberó hasta $5 millones en asistencia inmediata de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias en 53 condados, según FEMA. Jonathan Whitham, director del Departamento de Seguridad Nacional de Indiana, dijo que el cálculo final de los costos federales ascendería como mínimo a «decenas de millones de dólares», una cifra que las autoridades estatales prevén que aumente cuando se solicite una Declaración de Desastre Mayor, que permitiría brindar asistencia individual a los propietarios desplazados, según informes estatales.
La magnitud de las inundaciones de esta semana refleja una confluencia de factores meteorológicos habituales, más que una única falla institucional: un sistema de tormentas de lento desplazamiento, suelo ya saturado por una temporada lluviosa y un derecho que coincidió con las precipitaciones más intensas. Los hidrólogos también han señalado que las estadísticas sobre la frecuencia de las inundaciones, calculadas a partir de un siglo de registros de los medidores, son puestas a prueba cada vez más por tormentas que concentran más lluvia en periodos más breves. Investigadores federales que estudian las tendencias de precipitación en el Medio Oeste han documentado ampliamente ese patrón, independientemente de cualquier decisión política específica de cualquiera de los dos partidos. La respuesta de Indiana recibió apoyo bipartidista a nivel federal: el gobernador republicano del estado y los miembros republicanos del Congreso elogiaron la rápida aprobación de la ayuda por desastre por parte de una administración republicana, una secuencia que, en este caso, se desarrolló sin fricciones partidistas, según las oficinas de la representante Spartz y del senador Young.
Por ahora, la crisis inmediata está cediendo. La presidenta de la Junta de Comisionados del condado de Hamilton, Christine Altman, declaró a los periodistas el domingo por la mañana: «Debo admitir que es una buena mañana. No está lloviendo y el agua está bajando». Sin embargo, las autoridades advirtieron que el descenso de las aguas deja al descubierto sus propios peligros: carreteras arrasadas, puentes socavados y escombros enterrados, las mismas condiciones que causaron la muerte de James Briar horas después de que ya hubiera pasado el nivel máximo. El condado de Hamilton todavía evalúa si un importante puente dañado por las inundaciones puede repararse o debe reconstruirse por completo, una decisión que determinará durante años los patrones de traslado diario en este suburbio de rápido crecimiento de Indianápolis, independientemente de la rapidez con que bajen las aguas.