Una acusación formal de un gran jurado del condado de Los Ángeles, revelada el miércoles, agregó contra Nick Reiner la circunstancia especial de «espera al acecho» por el asesinato de sus padres, el director Rob Reiner y la productora Michele Singer Reiner. La medida legal acelera el avance del caso hacia el juicio y lo incluye formalmente entre los acusados que pueden recibir la pena de muerte, según AP. El hombre de 32 años se declaró no culpable de dos cargos de asesinato en una sala del 13.º piso del Edificio de Tribunales Penales del centro de Los Ángeles. La acusación reemplaza el caso original presentado en su contra días después de que sus padres fueran hallados muertos por heridas de arma blanca en su casa de Brentwood en diciembre, según NBC News.

La acusación en sí no constituyó una novedad en cuanto a hechos nuevos: los integrantes del gran jurado votaron a favor de presentarla el 20 de julio, semanas antes de la audiencia del miércoles. Lo que cambió públicamente esta semana fue que el documento se hizo público y se leyó formalmente en el expediente judicial, lo que dio lugar a la comparecencia de Reiner para responder a los cargos del gran jurado y puso en marcha el proceso legal que llevará el caso a juicio ante un jurado sin la audiencia preliminar pública prevista para algún momento de este otoño, según AP. Ese atajo procesal es significativo por sí mismo: la ley de California permite que la fiscalía omita la audiencia preliminar —en la que normalmente se presentan las pruebas ante un juez en una sesión pública— cuando un gran jurado ya ha determinado que existen motivos suficientes para formular una acusación. Esto significa que una proporción mucho menor de las pruebas de la fiscalía será sometida a escrutinio público antes del juicio.

El funcionamiento de la nueva circunstancia especial importa tanto como la propia declaración de no culpabilidad. Reiner ya había sido acusado de asesinato con circunstancias especiales por la muerte de ambos padres, lo que por sí solo lo hacía susceptible de recibir una condena de muerte o cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. La acusación de espera al acecho es jurídicamente distinta y tiene peso propio: conforme a la ley de California, exige que la fiscalía demuestre un período de vigilancia y espera, el ocultamiento de la intención y un ataque sorpresivo, elementos que, de probarse, denotan una modalidad particular y calculada de premeditación. The Hollywood Reporter señaló que la nueva acusación significa que «los fiscales creen que los homicidios fueron premeditados», una caracterización que perfila con mayor precisión el caso más allá de los cargos originales presentados inmediatamente después de las muertes, según The Hollywood Reporter.

El fiscal de distrito del condado de Los Ángeles, Nathan J. Hochman, planteó el caso en términos personales tras la comparecencia. «Esta fue una traición profunda cometida por alguien a quien amaban y en quien confiaban precisamente las personas a las que se le acusa de matar», dijo Hochman en un comunicado difundido por The Hollywood Reporter. Reiner también enfrenta una acusación especial por haber utilizado personalmente un cuchillo en el ataque, según NBC News. Su abogada, la defensora pública adjunta del condado de Los Ángeles Kimberly Greene, se negó a hacer comentarios después de la audiencia, según NBC News. El equipo defensor de Reiner tampoco respondió de inmediato un correo electrónico de Associated Press en el que se solicitaban comentarios, según AP.

Hochman aún no ha dicho si su oficina solicitará la pena de muerte y afirmó a los periodistas que esa decisión se tomará «más adelante», una postura que su oficina ha mantenido desde el arresto inicial de Reiner, según NBC News. Conforme al protocolo de California, esa determinación suele producirse tras un proceso interno de revisión en el que se permite a la defensa presentar pruebas y argumentos atenuantes antes de que la fiscalía de distrito tome una decisión definitiva sobre los cargos, un paso que Hochman describió anteriormente durante la comparecencia de Reiner en febrero, según The Hollywood Reporter. Reiner continúa detenido sin derecho a fianza y debe regresar al tribunal el 15 de septiembre, según NBC News.

El caso ha conmocionado a Hollywood desde que se descubrieron las muertes. Rob Reiner, de 78 años, era uno de los directores y actores más reconocidos de la industria, conocido por «This Is Spinal Tap», «When Harry Met Sally…», «A Few Good Men», «Stand By Me» y «The Princess Bride», además de la fama que había alcanzado anteriormente como Michael «Meathead» Stivic en «All in the Family». Michele Singer Reiner, de 70 años, era fotógrafa y productora y había colaborado con su esposo en varios proyectos. La pareja fue hallada muerta el 14 de diciembre en el dormitorio de su casa de Brentwood. Ambos fallecieron por lo que el Departamento del Médico Forense del condado de Los Ángeles determinó que fueron múltiples lesiones causadas por un objeto cortante. Nick Reiner, uno de los cuatro hijos de Rob Reiner, fue arrestado cerca de una gasolinera en el sur de Los Ángeles más tarde esa misma noche, según reportes citados por NBC News y The Hollywood Reporter. La noticia de las muertes provocó una avalancha de homenajes de figuras del entretenimiento y líderes políticos que habían coincidido con los Reiner mayores durante sus décadas en Hollywood y, en el caso de Rob Reiner, en círculos políticos progresistas.

El caso ya ha atravesado importantes turbulencias legales. Alan Jackson, el abogado defensor original de Reiner —un litigante de alto perfil que ha tenido entre sus clientes a Harvey Weinstein, Kevin Spacey y Karen Read—, se retiró abruptamente del caso en enero, alegando «circunstancias fuera de nuestro control» sin dar más explicaciones, según The Hollywood Reporter. Posteriormente se asignó a Reiner la defensora pública Kimberly Greene, quien lo representa desde su comparecencia de febrero por los cargos originales. La declaración de despedida de Jackson de que Reiner «no era culpable de asesinato conforme a la ley de California» alimentó especulaciones sobre una posible defensa por insanidad, aunque sigue sin estar claro si el actual equipo jurídico de Reiner optará por esa vía. Reiner ha hablado públicamente en el pasado sobre un largo historial de abuso de sustancias que se remonta a su adolescencia. En 2016 dijo a la revista People que había pasado repetidamente por centros de tratamiento y períodos sin hogar, con recaídas entre unos y otros, según NBC News. También se ha informado que había sido diagnosticado con un trastorno psiquiátrico grave y recibía tratamiento alrededor de la fecha de los homicidios, y que su régimen de medicamentos pudo haber cambiado poco antes del ataque, según The Hollywood Reporter. Nada de ese historial se ha presentado formalmente ante el tribunal y la fiscalía no ha revelado un móvil.

Lo que ocurra a continuación dependerá en gran medida de la decisión sobre la pena de muerte y de la rapidez con la que avance ahora el caso. Debido a que la vía del gran jurado omite la audiencia preliminar de presentación de pruebas, es probable que el público conozca mucho menos sobre el caso de la fiscalía contra Reiner antes del juicio de lo que normalmente sucedería en un proceso de alto perfil por homicidio en Los Ángeles. Esa dinámica ya ha suscitado cuestionamientos por el secreto que rodeó la votación del gran jurado del 20 de julio: la acusación permaneció bajo reserva durante más de tres semanas antes de la audiencia judicial del miércoles, según AP. Con la audiencia del 15 de septiembre ya programada y sin una audiencia preliminar de por medio, los observadores jurídicos esperan que los próximos meses se concentren en mociones previas al juicio, disputas sobre el intercambio de pruebas y la revisión interna de la fiscalía de distrito sobre la pena de muerte, todo ello mientras una industria aún asimila la pérdida de una de sus voces creativas más perdurables a manos de su propio hijo.