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Orden de Trump dividiría la vacuna triple viral en tres dosis
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Más de 2,400 casos de sarampión han sido confirmados en todo el país en lo que va del año, según datos de los CDC, la cifra anual más alta desde que la enfermedad fue declarada eliminada en Estados Unidos en 2000. Ese fue el contexto en el que el presidente Donald Trump decidió firmar el lunes una orden ejecutiva que instruye a las agencias federales de salud a recomendar que las vacunas infantiles se administren con mayor intervalo y que la vacuna combinada contra el sarampión, las paperas y la rubéola se divida en tres inyecciones separadas. La orden, descrita en un anuncio de la Casa Blanca difundido por Reuters, pide «más flexibilidad e investigación en materia de vacunas» y señala que «en la máxima medida posible, todas las vacunas infantiles deberían administrarse en consultas médicas separadas».

Qué cambia la orden

Durante una ceremonia de firma en la Oficina Oval, Trump presentó la medida como una forma de armonizar a Estados Unidos con las normas internacionales. Dijo que la actualización «finalmente pone a Estados Unidos en consonancia con otras naciones avanzadas y desarrolladas de todo el mundo» y añadió que «nada malo puede ocurrir por lo que estamos haciendo», según declaraciones reportadas por Notus. La orden instruye a las agencias a reorganizar el calendario de vacunación infantil en tres niveles, con recomendaciones distintas según la vacuna, y dispone que las vacunas combinadas —utilizadas durante décadas para reducir el número de inyecciones que recibe un niño— se separen, cuando sea posible, en dosis para cada enfermedad. El secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., prometió que el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) presentaría un plan de implementación en un plazo de 90 días. Según Notus, Kennedy afirmó: «Seguiremos trabajando con urgencia hasta que los padres estadounidenses puedan confiar en que las recomendaciones médicas que les brinda su gobierno merecen su confianza». El director de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), Jay Bhattacharya, dijo que la orden restablece la «autonomía de las familias y los padres para tomar buenas decisiones en beneficio de sus hijos», según el mismo reporte.

Existe una complicación práctica: las vacunas independientes contra la rubéola y las paperas no se comercializan actualmente en Estados Unidos, por lo que la división de la vacuna triple viral en tres inyecciones no puede entrar en vigor de inmediato, según The Associated Press. El propio texto de la orden, obtenido por Axios y citado por Reuters, reconoce esta situación y especifica que el esquema de dosis separadas deberá aplicarse «una vez que esos productos estén disponibles en el país».

Segundo intento tras un revés judicial

La orden del lunes sigue a un intento anterior de Kennedy de reducir de 17 a 11 el número de vacunas recomendadas para todos los niños, un cambio que los CDC anunciaron en enero, según STAT News. Esa revisión trasladó las vacunas contra el rotavirus, la hepatitis A, la hepatitis B, la meningitis y la influenza estacional a una categoría de «toma de decisiones clínicas compartida» que exige una consulta individual con el profesional de salud. Un juez federal bloqueó en marzo algunos aspectos de esa iniciativa y la apelación del gobierno sigue pendiente, según un reporte de AP. La orden del lunes representa una nueva vía para alcanzar objetivos similares mientras continúa ese litigio.

La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP), que representa a más de 70,000 pediatras, publica un calendario alternativo que mantiene intacta la lista más amplia de vacunas. El presidente de la AAP, Andrew Racine, calificó la revisión anterior de los CDC de «peligrosa e innecesaria» y advirtió que «sembraría más caos y confusión y erosionaría la confianza en las vacunas», según The Hill. Varios importantes sistemas de hospitales pediátricos, entre ellos Children's National en Washington y Texas Children's, han indicado que seguirán las recomendaciones de la AAP en lugar del calendario federal revisado, según STAT News.

El contexto del sarampión

El contexto inmediato es el peor año de sarampión en Estados Unidos desde 1991. El registro de los CDC muestra 2,465 casos confirmados hasta el 6 de agosto, distribuidos en 47 jurisdicciones, con 38 nuevos brotes y el 94% de los casos vinculados a un brote, según datos de los CDC. La cifra supera los 2,289 casos registrados en todo 2025, que a su vez constituyeron el máximo en 33 años, lo que encamina a 2026 a ser el peor año de sarampión desde el repunte de 1989–1991, según Reuters. Cerca del 93% de los casos de este año corresponden a personas no vacunadas o cuyo estado de vacunación se desconoce, y los niños y jóvenes de hasta 19 años representan aproximadamente el 69% de las infecciones, según las mismas cifras. El presidente de la AAP, Andrew Racine, afirmó en un comunicado reportado por CIDRAP que «a mitad de 2026, Estados Unidos atraviesa su peor año de sarampión desde 1991». Añadió: «Estamos presenciando una crisis evitable que perjudica de manera desproporcionada a los niños». El país está en camino de perder este otoño su estatus oficial de eliminación del sarampión, una designación que mantiene desde 2000, según el mismo reporte de CIDRAP.

Especialistas en enfermedades infecciosas citados por AP han expresado su preocupación de que espaciar las vacunas en consultas separadas, como recomienda la nueva orden, podría dejar a los niños sin protección durante periodos más prolongados entre citas, lo que ampliaría el intervalo en el que pueden contraer una infección antes de completar el esquema, según un reporte de AP. El mismo reporte señala que la premisa citada en ocasiones para espaciar las vacunas —que las vacunas combinadas sobrecargan el sistema inmunitario de un niño— contradice las investigaciones existentes sobre seguridad de las vacunas.

En la ceremonia de firma también se abordó una iniciativa de investigación distinta y aún en curso de los NIH que examina las posibles causas del autismo. Fue anunciada por primera vez en septiembre de 2025 e incluye 13 subvenciones para investigadores externos, según Notus. Bhattacharya dijo que la iniciativa, que se prevé continúe aproximadamente dos años más, produciría resultados preliminares en «un par de semanas», aunque advirtió que «no habrá una respuesta sencilla».

Una división estructural, no partidista

La disputa se sitúa en la intersección entre la autoridad ejecutiva, la elaboración de normas por parte de las agencias y las recomendaciones clínicas, y no responde a una simple división partidista: enfrenta a la Casa Blanca y a los dirigentes del HHS con científicos de carrera dedicados a la salud pública, asociaciones médicas profesionales y, en varios casos, tribunales federales, mientras los litigios siguen sin resolverse. Tanto Kennedy como Bhattacharya dijeron la semana pasada en entrevistas televisivas, en medio del aumento de casos de sarampión, que por lo general los niños deberían ser vacunados, según Notus, aunque el gobierno impulsa cambios sobre cómo y cuándo deben aplicarse esas vacunas. El plazo de 90 días fijado por el HHS significa que los detalles de implementación —y cualquier nueva impugnación judicial— probablemente tomarán forma antes de fin de año.