El mercado laboral estadounidense registró el viernes su peor dato en años, después de que la Oficina de Estadísticas Laborales informara que las nóminas no agrícolas se redujeron en 23.000 puestos en julio, muy por debajo de los cerca de 80.000 nuevos empleos que pronosticaban los economistas. La tasa de desempleo descendió levemente al 4,1% desde el 4,2%, pero los datos del gobierno muestran que la baja se debió casi por completo a que 264.000 personas salieron de la fuerza laboral, y no a que encontraran empleo. Para agravar la sorpresa, el Departamento de Trabajo también redujo en un total combinado de 103.000 puestos sus estimaciones de mayo y junio, lo que significa que la economía creó muchos menos empleos durante la primavera boreal de lo informado inicialmente. Aun así, Wall Street repuntó y el S&P 500 cerró en un máximo histórico, ante las apuestas de los inversionistas a que la debilidad de los datos impediría que la Reserva Federal elevara las tasas de interés el próximo mes.

Un dato de empleo inesperadamente débil y con pocos precedentes

Los economistas encuestados por Reuters habían proyectado un crecimiento de las nóminas cercano a 80.000 puestos para julio; en cambio, la economía perdió empleos, un marcado giro respecto del aumento mensual promedio de 34.000 durante el año anterior. Las pérdidas se concentraron en sectores específicos: el empleo en la educación pública local disminuyó en 50.000 puestos y el comercio minorista perdió 19.000, debido en gran medida a los clubes de almacén y las tiendas de mercancías generales, según mostró el desglose por sectores de la oficina. Las actividades financieras también se contrajeron, con una baja de 14.000 puestos en el mes y de 121.000 desde el máximo alcanzado en mayo de 2025. La atención médica siguió siendo el motor de crecimiento más confiable del mercado laboral, al sumar 22.000 empleos, aunque la cifra quedó muy por debajo de su propio promedio mensual de 36.000 durante el último año. La construcción, la manufactura y los servicios profesionales mostraron pocos cambios netos, lo que sugiere que la debilidad no fue uniforme en toda la economía, sino que se concentró en unos cuantos sectores sensibles al gasto de los consumidores y a los presupuestos gubernamentales.

Por qué una caída de la tasa de desempleo no es necesariamente una buena noticia

Una caída del desempleo suele indicar fortaleza en el mercado laboral, pero los economistas advirtieron que, en este caso, refleja lo contrario. La tasa de participación en la fuerza laboral descendió al 61,4%, 0,7 puntos porcentuales menos que en enero, mientras que la relación empleo-población bajó al 58,9%. El Boston Globe señaló que la proporción de estadounidenses que trabajan o buscan empleo no había sido tan baja desde febrero de 2021, durante la recuperación de la pandemia. «La verdad es que aquí no podemos maquillar la realidad», dijo al periódico Daniel Zhao, economista jefe de Glassdoor, quien calificó el informe de «poco alentador». Al mismo tiempo, varias señales tradicionales de dificultades se mantuvieron contenidas: la cantidad de personas en despido temporal aumentó en 153.000, hasta 921.000, pero la de quienes perdieron su empleo de forma permanente se mantuvo en 1,7 millones, y las solicitudes continuas de subsidio por desempleo permanecieron relativamente contenidas, cerca de 1,8 millones. Los desempleados de largo plazo —quienes llevaban 27 semanas o más sin trabajo— representaron el 25,5% de todos los estadounidenses desempleados, una proporción considerable, aunque no extrema en términos históricos.

Los mercados apuestan a una pausa de la Fed, no al pánico

Los inversionistas interpretaron el informe como una señal de que disminuyen las probabilidades de un aumento de tasas por parte de la Reserva Federal, y no como una advertencia de recesión. Antes de la jornada del viernes, los mercados de futuros asignaban una probabilidad aproximada de 55–57% a un incremento de un cuarto de punto porcentual en la reunión de septiembre de la Fed, una situación inusual, dado que tres funcionarios de la Fed se habían inclinado, según informes, por endurecer la política monetaria para combatir la persistente inflación. Tras conocerse los datos de empleo, esas probabilidades cayeron a cerca de 42–44%, según datos de CME FedWatch citados por Reuters y Barron's. El S&P 500 avanzó alrededor de un 0,6% y alcanzó un nuevo máximo histórico al cierre, mientras que el índice compuesto Nasdaq subió más de 1% y el Dow ganó cerca de 0,3%, según los resúmenes de la jornada bursátil. Los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron a la par, y el de la nota a dos años —el más sensible a las expectativas sobre la política de la Fed— cayó a alrededor de 4,16–4,20%, reflejo de menores expectativas de un endurecimiento monetario a corto plazo. Algunos estrategas, sin embargo, advirtieron que no debía darse demasiada importancia a un solo informe. Christopher Shaffer, de Talaria Capital Management, dijo a Barron's que los datos centran «el 100% de la atención» en la próxima lectura de inflación, ya que la decisión sobre las tasas aún depende de la evolución de las presiones sobre los precios.

Las interpretaciones políticas y económicas divergen

La Casa Blanca y economistas independientes ofrecieron interpretaciones notablemente distintas de las mismas cifras. Un portavoz de la Casa Blanca señaló los continuos aumentos del empleo en la manufactura y la construcción, así como el mínimo histórico de las solicitudes de subsidio por desempleo, como pruebas de que la política industrial está funcionando, según informó Yahoo Finance. El Boston Globe reportó que la construcción sumó 22.000 puestos de trabajo y las fábricas añadieron 5.000 en julio, pese a que el total de las nóminas disminuyó. Los economistas independientes, en tanto, señalaron el informe como una evidencia de las presiones sobre la contratación relacionadas con los aranceles y la guerra. Lydia Boussour, de EY-Parthenon, dijo al Times que el mercado laboral está «estable, pero estancado en segunda marcha», y mencionó las persistentes perturbaciones de la oferta y la incertidumbre empresarial. Los ingresos promedio por hora aumentaron apenas 2 centavos, a $37,62, un incremento interanual del 3,2% que quedó por debajo tanto del ritmo del mes anterior como de las expectativas ajustadas por inflación, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. Determinar si el informe refleja un bache temporal durante el verano boreal o el inicio de una desaceleración más prolongada dependerá probablemente de los datos de los próximos meses, incluido el siguiente informe completo de empleo, previsto para el 4 de septiembre.